Hay películas que, no llego a entender por qué, suscitan un interés tremendo en ilustradores y diseñadores. Independientemente del hecho de que sea una muy buena película, en este caso concreto lo es, quizás sea el tema, la ambientación, la época, llámalo X, lo que hace que se les dispare la imaginación y la creatividad.

Este es el caso del peliculón de Edgar Wrigth, Última noche en el Soho. Este director ya nos dio joyas como Scott Pilgrim contra el mundo, Baby driver o la magnífica trilogía del Corneto: Zombies party (Shaun of the dead), Arma fatal (hot fuzz) y Bienvenidos al fin del mundo (The world's end).

He de reconocer que todo lo que tenga ese toque retro me encanta, así que pronto saldrán por aquí los pósteres de ese monumental homenaje a las sesiones dobles que fue Gridnhouse, de Quentin Trarntino (Death proof) y Robert Rodríguez (Planet terror) por el ya lejano 2007, ¡casi 20 años!